Archive for febrero 2015

Me declaro ignorante

Cuando nos hablan de soltar como método de descarga emocional y de desapego de aquello que nos oprime, no se refieren solo a sacudir los brazos y las piernas para liberar el estrés acumulado. Tampoco sugieren únicamente que subas al Pico de las Nieves y comiences a gritar todo lo que en casa o en el trabajo no eres capaz de decir ni siquiera en voz baja. Soltar es liberar, soltar es dejar ir, ver pasar sin aferrarte y, quizás en muchos casos sea suficiente con expresar. Parece una obviedad y algo relativamente sencillo pero, ¿expresamos a diario realmente lo que pensamos y sentimos?
Yo soy de los que no lo hacen y por eso me han aconsejado tantas y tantas veces aquello de “echa para fuera, no te lo guardes”. ¿Qué pasa con las emociones reprimidas? ¿En qué se convierten?
Con esta pequeña introducción simplemente intento explicar por qué he vuelto a escribir. Pongo en práctica ese “echar para fuera” lo que pienso y lo que siento (más lo segundo que lo primero).
Podría escribir en hojas sueltas que luego guardo en cajones olvidados pero he decidido hacerlo en mi blog por dos razones: para evitar la pérdida de estas improvisadas reflexiones y para transmitir a esa persona que por pura sincronicidad enciende su ordenador a miles de kilómetros de distancia y se tropieza con algo escrito aquí que a lo mejor le puede ser de alguna utilidad.
Teniendo en cuenta que estoy más cerca de ser astrofísico que psicólogo, nada de lo que expreso posee el más mínimo valor pedagógico. Por eso y desde la más sincera humildad me disculpo ante el lector por tratar temas cuya única fuente es la experiencia personal. Tengo la inmensa fortuna de contar con tres amigos psicólogos que generosamente comparten sus conocimientos conmigo y con el resto de personas que les rodean. Sus consejos, sus recomendaciones y sus observaciones son las mejores herramientas que he encontrado para entender aunque sea mínimamente eso que llaman vida, cuerpo y mente, y que tan difícil parecen combinar correctamente.
Cuanto más consciente soy de la enorme cantidad de conocimientos que están fuera de mi entendimiento, más interés tengo en leer, investigar y aprender. La parte menos buena de este hecho es que al mismo tiempo descubro que mi ignorancia también crece porque el horizonte es cada vez más amplio y el paisaje muestra cada vez más detalles.
Ya lo dijo Sócrates con aquello de “solo sé que no sé nada” y no porque le faltase sabiduría al filósofo griego sino porque le sobraba humildad y reconocía que nunca se puede saber nada con absoluta certeza.
Me declaro ignorante, repleto de defectos e imperfecciones que poco a poco voy descubriendo pero eso me lleva a enfrentar el reto más importante quizás de mi vida: conocerme.
Termino citando a Krishnamurti: “Si no te conoces a ti mismo, no existe la paz.”

27 febrero, 2015
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Por dentro y por fuera

Dicen que cuando empiezas a ocuparte de tu interior, al mismo tiempo comienzas a despreocuparte por tu exterior.
Me he asomado a mi interior con cautela, con cierto miedo y sobre todo con mucha curiosidad y el paisaje es infinito, maravilloso y, quizás lo más importante, totalmente diferente a lo que siempre he visto ante el espejo.
Lo que siempre ha reflejado el espejo no soy yo. Lo que siempre he visto en las fotos no soy yo. Aquello por lo que todos me identifican no soy yo.
Mi portada ni siquiera puedo asegurar que la haya confeccionado yo. Cuando caes en la cuenta de que no eres lo que dejas ver y cuando eres consciente de que todos los que te rodean son carátulas que sólo envuelven seres maravillosos y únicos, empiezas a sustituir y cambiar emociones. La crítica se convierte en comprensión. La indiferencia se convierte en atención. El juicio se convierte en compasión. Y el miedo, ese gran obstáculo, retrocede ante el amor.
Por eso, ese abismo personal ante el que me asomo se multiplica por todos y cada uno de los que creo conocer y por todos los que no conozco pero tengo la certeza de su profunda belleza interior.
¿Quién soy? ¿Quién eres?
Yo no me identifico con un nombre, con una profesión, ni siquiera con una imagen que ni de lejos muestra lo que soy. ¿y tú? ¿te has planteado realmente quién eres y para qué estás aquí?
¡Asómate por un momento a tu interior! Verás que te olvidas de lo que aparentas ser; verás que tu trabajo no es nada, que no te define. Verás que el espejo ya no refleja lo que hasta ahora creías ver.
Miro hacia dentro y me despreocupo de lo que está afuera. Trato de no dejarme llevar por lo que arrastra y engaña.
Observo esta película que es la vida y quiero participar en ella pero sabiendo que esta vez tengo un papel asignado cuyo guión estoy aprendiendo.

22 febrero, 2015
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