¿Y si la vida es una sincronicidad constante?

"No existe la casualidad, y lo que se nos presenta como azar surge de las fuentes más profundas"

Esta frase del filósofo alemán Schiller encierra para mi gusto un enigma muy profundo cuyo cuestionamiento puede hacer despertar una posibilidad de conciencia infinita.
Me gustaría unir esa cita al concepto que el psicólogo Carl G. Jung refirió como "sincronicidad" que dicho en palabras sencillas viene a significar la unión de dos acontecimientos aparentemente desconectados en un único suceso inexplicable.
Seguro que te ha pasado alguna vez que piensas en alguien y en ese instante "da la casualidad" de que te llama al teléfono. O esa escena en la que paseas por una librería y fortuitamente se cae un libro justo delante cuyo tema o título tiene mucho que ver con algo que te está sucediendo.
Pues bien, ¿qué pasa si no son encuentros fortuitos? ¿qué pasa si no es la casualidad lo que provoca esas inexplicables coincidencias? ¿Y si la vida es una sincronicidad constante y lo que nos ocurre son simples instantes de conexión fuera del plano físico? ¿Y si solo por escasos momentos en la vida somos capaces de "escuchar" esa sabiduría interior que algo nos está intentando comunicar?
El pasado sábado me despierto pensando sin ninguna causa en particular en un viaje que hice hace ya casi 15 años a Grecia. De todo el viaje lo que en concreto empezó a rondar mi cabeza fue la calma sublime que sentí por un momento en la isla de Hydra donde me sorprendió la calma, la quietud y la armonía de unos pocos lugareños pescadores con el microentorno que formaba aquella diminuta isla. Ese sábado pensé ¿he vuelto a sentir aquella paz? ¿cómo podría devolverme el gusto de disfrutar de aquella maravillosa sensación? Enciendo la radio en el móvil (algo que no suelo hacer) escojo la primera emisora de la lista RNE3 y justo en ese momento comienza a sonar "Los niños del Pireo", una de las canciones típicas griegas más conocidas.
Además, por si fuera poca "coincidencia" llevo unas semanas leyendo el libro "Volver a casa" de John Bradshaw sobre la recuperación y reivindicación del niño interno.

La letra final de la canción dice:
"Este es mi puerto
en un rincón del mundo
En donde en un segundo
se puede ser feliz
Y en este puerto
puerto de mis deseos
Los niños del Pireo
hoy cantan para mí."

10 marzo, 2015
Categories: , , | 1 comentario

One Comment

  1. Que alegría volver a leerte, tenia varios meses sin entrar a ver si habías publicado algo en tu blog, y ahora justamente estaba escribiendo una carta a una amiga sobre este tema. Has leído "el cuaderno rojo" de Paul Auter, yo lo terminé añoche y me dejo la cabeza llega de reflexiones.
    Un saludo.
    Alejandra.