No lo sé. Esto siempre ha sido así.

Una de las frases que más escucha la persona que intenta ser innovadora, atrevida o simplemente decidida es aquella de "siempre se ha hecho así". Muchas veces esta frase y el grupo social que la apoya hacen que la persona en cuestión desista en su intento para no ir contra corriente. Pero este  experimento científico realizado con monos es una muestra de por qué debemos "romper" en ocasiones esos comportamientos sociales aprendidos.


En un experimento se metieron cinco monos en una habitación. En el centro de la misma ubicaron una escalera, y en lo alto, unos plátanos. Cuando uno de los monos ascendía por la escalera para acceder a los plátanos, los científicos rociaban al resto de monos con un chorro de agua fría. Al cabo de un tiempo, los monos asimilaron la conexión entre el uso de la escalera y el chorro de agua fría, de modo que cuando uno de ellos se aventuraba a ascender un busca de un plátano, el resto de monos se lo impedían con violencia. Al final, e incluso ante la tentación del alimento, ningún mono se atrevía a subir por la escalera.

En ese momento, los científicos extrajeron uno de los cinco monos iniciales e introdujeron uno nuevo en la habitación.

El mono nuevo, naturalmente, trepó por la escalera en busca de los plátanos. En cuanto los demás observaron sus intenciones, se abalanzaron sobre él y lo bajaron a golpes antes de que el chorro de agua fría hiciera su aparición. Después de repetirse la experiencia varias veces, al final el nuevo mono comprendió que era mejor para su integridad renunciar a ascender por la escalera.

Los científicos sustituyeron otra vez a uno de los monos del grupo inicial. El primer mono sustituido participó con especial interés en las palizas al nuevo mono trepador.

Posteriormente se repitió el proceso con el tercer, cuarto y quinto mono, hasta que llegó un momento en que todos los monos del experimento inicial habían sido sustituidos.

En ese momento, los científicos se encontraron con algo sorprendente. Ninguno de los monos que había en la habitación había recibido nunca el chorro de agua fría. Sin embargo, ninguno se atrevía a trepar para hacerse con los plátanos. Si hubieran podido preguntar a los primates por qué no subían para alcanzar el alimento, probablemente la respuesta hubiera sido: “No lo sé. Esto siempre ha sido así”.

29 noviembre, 2012
1 comentario

One Comment

  1. Moraleja:"Si no quieres ser mono, cómete el plátano"



    O se dice esa frase, o también (como yo misma), "de toda la vida".
    Pero como la experiencia la da la existencia, hoy está claro que se tiene miedo a renovar, a contravenir las costumbres, a seguir adelante con el viento en contra... y no nos damos cuenta de cuánto perjuicio nos hacemos a nosotros mismos.

    Un besote a los tres.