desvaríos de Bukowski


Vi a una mujer que me habían presentado como la madre de la novia, que estaba ahora enseñando abundante pierna, no tenía mal aspecto, todo aquel largo nylon con los caros zapatos de tacón. Podría haber puesto caliente a un tonto, y yo sólo era medio tonto.
Me levanté, me acerqué a la madre de la novia, le alcé la falda hasta los muslos, besé rápidamente sus lindas rodillas y empecé a subir, besando.
La luz de las velas ayudaba. Todo.
-¡Eh! -se despertó bruscamente-. ¿Qué demonios hace?
-¡Menudo polvo voy a echarte! ¡Te vas a cagar de gusto! ¿Qué te parece?
Me empujó y caí hacia atrás sobre la alfombra. Luego, me vi tumbado de espaldas en el suelo, debatiéndome, intentando levantarme.

Charles Bukowski, "Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones"

21 septiembre, 2012
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