Hola Barcelona

Imposible descansar. Intento relajarme lo suficiente como para dormir pero en pleno vuelo a Barcelona voy a tener que renunciar a tanto. No puedo dormir. De todas maneras, ya es un logro que esta vez no me haya tomado ni un tranquilizante. Tampoco he bebido una gota de alcohol (otro de los trucos para combatir la ansiedad que me produce volar). Escucho  new age y escribo.
¿Podría decirse que estoy emocionalmente más equilibrado? Creo que esa es la razón por la que esta vez no apesto a Sangre de Toro (el peor vino que he probado jamás).
A mi izquierda, al otro lado del pasillo, un chico de unos veintipocos años lleva dos horas jugando a la psp. Se movió hace cosa de media hora para comer un bocadillo enorme. Ahora vuelve a estar quieto haciendo una tremenda digestión.
A mi derecha una chica también joven (todo el que tenga mi edad o menos es joven) pasa de la lectura al sueño cada diez o quince minutos. Supongo que no termina de relajarse con ninguna de las dos actividades.
Y en el centro, yo mismo, encajonado en mi asiento y poniendo por escrito lo que se me pasa por la cabeza.
¡Uy! Empezamos a descender. Barcelona debe estar cerca. Se supone que falta aun media hora para aterrizar.
Hay un auxiliar de vuelo (antes azafato) que se ha debido bañar en perfume porque cada vez que pasa a mi lado me deja mareado. Debo decir que, a pesar de este detalle oloroso, parece el más humano de la tripulación. Las demás azafatas son maquetas de sonrisas hermosas pero artificiales. ¡Esto se mueve! 865 metros de altitud según mi reloj y bajando.
¡Hola Barcelona!

13 junio, 2012
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One Comment

  1. Bienvenido a estos lares :-)