El desorden de tu nombre


Decidí leer esta novela porque siempre me había gustado escuchar a su autor, Juan José Millás, como comentarista en el programa de radio "La ventana" de Gemma Nierga. Además, el tema me pareció interesante: un ejecutivo se enamora de una mujer a la que ve todas las semanas a la salida de su consulta con el psicoanalista. Más tarde se da cuenta de que los rasgos de esta mujer le recuerdan a otra que amó hace mucho tiempo.

Prometo que lo he intentado. Dos veces incluso. Pero no he podido terminar la novela. El lenguaje de Millás me resulta excesivamente forzado. Parece un texto de examen para clase de narrativa.

"Creo que tengo fiebre" dijo en voz alta, dirigiéndose al pájaro, que observó a Julio de perfil con una mirada desprovista de opinión o juicio estimativo. (página 18)

Julio alcanzaba el cuello de Teresa con sus manos y retiraba un poco el borde del holgado jersey para observar sobre su hombro la tira de esa prenda sutil que protegía y valoraba sus asustados pechos. Entonces ingresaban los dos en un dominio sin otras referencias espaciales que sus propios volúmenes. (página 25)

Además del lenguaje, en mi opinión, extremadamente pretencioso, hay otro detalle desfavorable para la lectura tranquila. En apenas diez páginas iniciales el autor describe al protagonista, a la mujer de la cual se enamora, el parque donde suele sentarse con ella a charlar, relata los encuentros entre ambos, la enfermedad que le impide ir a su trabajo, la relación con su secretaria, etc. Mucho verbo y poco decorado.

En cualquier caso, Millás es un gran escritor y yo un simple lector con lo que todo lo dicho anteriormente debe ser interpretado en su justa medida.

18 mayo, 2012
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