una hora antes de ponerse el sol

Hoy el mar no está como ayer. Es extraño que en un solo día pueda cambiar tanto. Enormes olas han borrado la tranquilidad y quietud de hace apenas unas horas. A los surferos que veo a lo lejos, seguro que no les importa.  Al contrario, deben estar encantados.
Hay una cadencia en el número de grandes olas. Cada cuatro o cinco se abre un minuto de respiro y luego vuelven.
Una paloma se ha posado a dos metros de mí. Hace que no me mira pero por el rabillo del ojo yo sé que me controla. Si busca comida, va apañada.
A mi izquierda, sentado a unos veinte metros, un joven, quizás no tan joven, se frota la frente con la mano como intentando borrar algo de su mente que no le agrada. También observa a los surferos pero pasa más tiempo con la mirada perdida en el suelo que en ninguna otra cosa. No me gusta la imagen. Siento algo de lástima. Espero que eso que le camina por la cabeza no sea importante.
Las nubes no dejan ver dónde está exactamente el sol. Calculo que no queda más de una hora de luz.

04 abril, 2012
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One Comment

  1. La vida es lo que se rinde al sol, pensamientos ajenos a su puesta.
    Besitos