dejar de correr hacia la meta


¿qué pasa si la meta no es lo importante? ¿y si el camino es tanto o más valioso que el objetivo final?

Hay dos maneras de mirar nuestra realidad. Dos formas de actuar en la vida: haciendo y siendo.
La sociedad nos empuja desde niños a controlar, hacer y perseguir objetivos constantemente. Nos han enseñado a desear y temer. Y cuando algo no sucede como queremos, llega la frustración y la tristeza. Hacemos esfuerzos para que la realidad se acerque lo más posible a lo esperado y nuestra atención se mueve entre esos dos extremos. El presente se convierte en un terreno de lucha. Nuestras experiencias son buenas o malas en función de su aproximación a los objetivos. Observamos en "modo discriminación" pasando por alto lo que creemos y valoramos como superfluo e innecesario.
La segunda manera de actuar es la de "ser". Aquí permitimos que todo sea tal cual es, sin ánimo de modificar nada. Se vive momento a momento y el resultado ya no es lo más importante. Así, cualquier experiencia es vivida con total aceptación lo que nos lleva a agudizar nuestros sentidos y a disfrutar de todas nuestras sensaciones. No catalogamos como bonito o feo ni como bueno o malo. Sencillamente experimentamos. Nuestros sentidos comienzan a apreciarlo todo como si fuera la primera vez y disfrutamos de maravillas olvidadas como respirar, comer, escuchar, observar...
Si escogemos vivir en "modo aceptación" nos daremos cuenta de que cada paso del camino es único y que podemos aprender mucho de cada uno de ellos. El resultado final, la meta, pierde importancia.

07 noviembre, 2010
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Comments (3)

  1. Si me he dado cuenta de que la meta siempre me queda mal osea cuando creo haber llegado me decepciono de las condiciones en que llegue, no es fácil de explicar mas bien nunca estoy satisfecha o mas bien me es muy difícil ser lo que no soy, es muy estresante prefiero mostrarme tal cual para no preocuparme por guardar las apariencias eso implica vivir de manera real ser consciente de cada acción acierto o error sin mortificar me por cometerlos solo por aprovecharlos.

  2. Una reflexion realmente muy cierta, gracias por compartirla

  3. Desde luego lo importante es encontrar el camino no la meta.
    Encontrarlo y recorrerlo.
    La vida es una celebración. No tiene propósito, no va para ninguna parte. Es un juego. Si la tomas en serio corres el riesgo de perdértela.