la liberación del perdón

Perdonando me libero de aquello que inevitablemente me ata a la persona que me ha ofendido. Al mismo tiempo consigo borrar el daño y me siento mejor. La emoción negativa ya no existe. Perdonando dejo ir el dolor.
Pero perdonar no es olvidar. Debe quedar un recuerdo mínimo suficiente que sirve como lección y aprendizaje.
Tú y tu ofensa ya no ocupan lugar en mis pensamientos; te he perdonado y por eso me desapego y me libero de ti.

30 octubre, 2010
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