La fama no es justa



La primera fotografía es de Henri Cartier-Bresson y la segunda de Bert Hardy. Ambas muestran escenas de niños que parecen estar ajenos a una guerra que deteriora y empobrece la vida en la ciudad.
Cartier-Bresson tiene una fama incuestionable y su fotografía “Niño con botellas de vino” es muy conocida. Bert Hardy carece de esa fama y aunque fue un fotógrafo de reconocida valía, su trabajo ha pasado inadvertido para la mayoría de nosotros.
La imagen de Cartier-Bresson tiene varios errores: el punto de vista del fotógrafo no es el adecuado para retratar a un niño, el corte de las piernas y de la niña a la izquierda son inadecuados y la perspectiva general está torcida.
La imagen de Hardy tiene una composición perfecta ya que enseña a unos niños dentro de una escena fácilmente apreciable. El punto de vista es el correcto y el encuadre está proporcionado.
Ambas recogen un instante decisivo, una historia de guerra mundial, una actitud de niños que se enfrentan con alegría a un clima nada favorable…pero es la de Cartier-Bresson la que se llevó toda la fama.

Invito a disfrutar del genial trabajo de Bert Hardy sobre la vida en Londres durante la segunda guerra mundial.

13 julio, 2006
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Comments (10)

  1. Hace unos días estuve en madrid viendo la exposición de Willy Ronis y tuve una sensación parecida a lo que comentas de las piernas, por ejemplo, que en la mayoría de fotos estaban cortadas. Sin quitar que sus fotos me encantan (al igual que las de Bresson) si que es cierto que lo de la fama, a veces, va más allá de la calidad... a veces, por suerte, otras por desgracia...

    gracias por pasarte... y por hacerme descubrir tu blog, me encanta! te investigaré ;)

    saludos y a seguir fotografiando subjetivamente!

  2. Merecio la pena levantarme esta manana. He aprendido algo bonito. No conocia la fotografia de Bert Hardy y me alegro de que ahora se de el. Buen post, Gracias!

  3. Hola, quiero agradecerte que te pasaras por mi blog y me lo piropearas. Me encantan las fotografías. Saludos. :)

  4. Me encanto la fotografía de la mujer bañando al bebe y de la chica lavandose el pelo.
    Nos muestra la vida diaria, a pesar de que la muerte fuese lo que marcaba la segunda guerra mundia.
    Besitos y gracias por dejarnos la dirección.

  5. Gracias porque no conócía a este fotografo ni su trabajo y la verdad es que son imagenes de una gran belleza cotidiana. Casualmente como a Darilea me han encantado las dos fotos que ella cita...Con el anterior post hablamos de lo injusto de la fama, y aquí seguimos con el tema, se ve que es ijusta y caprichosa...

    Un beso Emilio.

  6. Sinceramente las fotos que ví en tu enlace me agradaron.
    Te confieso algo?tengo una foto de mi padre en sus tiempos mozos en un tren. (adoro... las fotos de trenes en blanco y negro).
    Besitos Emilio.

  7. Tienes razón en las cuestiones técnicas que comentas, pero por suerte las buenas imágenes, las que transmiten algo no siempre atienden a este tipo de reglas y viendo una imagen y otra, la de Cartier B. me sigue tocando más que la otra.
    Un saludo

  8. No estoy para nada de acuerdo con tus apreciaciones sobre las fotografías que enlazas ni sobre tus comentarios.

    Primero porque la fama de Cartier-Bresson no le viene únicamente por esa imagen sino por toda su magnífica obra en la que podemos encontrar auténticas obras maestras de la fotografía.

    Segundo porque una fotografía va más allá de sus condicionantes técnicos. Puedes hacer la foto técnicamente perfecta: composición, fotometría, etc, pero esa foto puede no transmitir absolutamente nada a quien la contemple; en ese caso esa imagen no cumplirá su cometido. Por contrario una imagen puede no cumplir los cánones y ser excelente por lo que transmite. A este respecto la foto de C-B me parece magnífica: el gesto del niño, la mirada de las niñas... la profundidad de campo justa para realzar al personaje principal... ¿mejorable en composición? pues sí, la forma de trabajo de C-B muchas veces tenía estos condicionantes, pero eso no quita para que la foto en sí misma sea muy buena.

    A mí me gusta más que la otra, aunque no conociese su origen seguiría pensando lo mismo. Lo que no quita para que también sea la segunda una excelente imagen.

    Las reglas están para saltárselas cuando tienen que ser saltadas; y esto es generalmente lo que distingue al maestro de la masa. Decir que la fama de C-B es injustificada me parece mucho decir.

  9. Hola Chamarco, gracias por tu opinión y comentario.
    No cuestiono el trabajo de CB en ningún momento. De hecho, unos posts más atrás comprobarás que elogio su forma de fotografiar.
    Estoy totalmente de acuerdo con lo que expones en tu segundo párrafo.
    En ningún momento he escrito que la fama de CB sea injustificada. Simplemente he querido dar a entender que muchos otros artistas no gozan de la fama que también su trabajo merecería tener.
    Saludos

  10. Sí, tienes razón; de hecho muchas veces creo que muchos se llevan fama que no merecen y muchos otros pasan totalmente desapercibidos cuando merecería mucha más atención... en este mundo, como en casi todos, tan importante es lo que haces como los padrinos que tienes; además hace falta también estar en el momento justo en el momento adecuado, y no sólo para hacer la foto.

    Pese a que pueda parecer lo contrario yo nunca he sido especial defensor de la obra de un fotógrafo, de hecho alguna vez recuerdo haberme puesto en contra de alguien que defendía virulentamente al mismo Cartier-Bresson. Creo que tiene que ver con lo mal que se me da quedarme con los nombres, las fotos, individualmente, se me quedan mucho mejor y sucede que me puede gustar mucho una y muy poco otra del mismo autor en las mismas condiciones...

    Esa foto en concreto me gusta sobre todo porque me parece el ejemplo perfecto de imagen que, pese a saltarse las normas, funciona, transmite, es dinámica y te mete en la escena. Suerte, saber hacer... llámesmolo como queramos, pero es curioso el índice tan alto de suerte que suele tener esta gente; yo pagaría por tener la mitad de suerte que ellos... o la mitad de saber hacer. La fama, la verdad, es lo que menos me importa.