25 años después

Cuando 25 años después, volví a encontrarme con mi amigo JCG, nunca imaginé que aún pudiese guardar en su memoria aquel detalle sin importancia. Él era un niño recién llegado al colegio, sin amigos y con la necesidad de adaptarse rápidamente a una nueva ciudad y a un nuevo país. Yo era de los veteranos en la escuela que desde el principio ya tenía las amistades hechas.
El profesor de gimnasia organizó unas carreras en la primera semana de clases. Se hicieron varias series eliminatorias hasta quedar unos pocos niños “para la gran final”. Y allí estaba yo con todo el apoyo de mis amigos y allí estaba también el desconocido y recién llegado JCG. Corrí como nunca lo había hecho y al llegar a la meta recibí los gritos y aplausos de toda la grada. Pero yo sabía que no los merecía. Cuando el profesor se acercó a mí a felicitarme y ponerme una especie de medalla, le dije: “No, Don Francisco. Yo no he ganado. Él ha llegado antes que yo.” Y desde ese momento JCG dejó de ser anónimo para los demás y yo pasé a ser su mejor amigo.
Yo casi no recordaba esta anécdota pero 25 años después JCG aún la guarda como un tesoro que afortunadamente ha compartido conmigo.
Es increible la capacidad que tenemos de archivar recuerdos. Simples detalles que nos suceden de niños y que nos acompañan toda la vida.
La foto de este post es una de mis favoritas de este año 2009. Soy muy malo para los títulos pero a esta imagen le quiero poner “el camino de la vida”.










