Me declaro ignorante

Cuando nos hablan de soltar como método de descarga emocional y de desapego de aquello que nos oprime, no se refieren solo a sacudir los brazos y las piernas para liberar el estrés acumulado. Tampoco sugieren únicamente que subas al Pico de las Nieves y comiences a gritar todo lo que en casa o en el trabajo no eres capaz de decir ni siquiera en voz baja. Soltar es liberar, soltar es dejar ir, ver pasar sin aferrarte y, quizás en muchos casos sea suficiente con expresar. Parece una obviedad y algo relativamente sencillo pero, ¿expresamos a diario realmente lo que pensamos y sentimos?
Yo soy de los que no lo hacen y por eso me han aconsejado tantas y tantas veces aquello de “echa para fuera, no te lo guardes”. ¿Qué pasa con las emociones reprimidas? ¿En qué se convierten?
Con esta pequeña introducción simplemente intento explicar por qué he vuelto a escribir. Pongo en práctica ese “echar para fuera” lo que pienso y lo que siento (más lo segundo que lo primero).
Podría escribir en hojas sueltas que luego guardo en cajones olvidados pero he decidido hacerlo en mi blog por dos razones: para evitar la pérdida de estas improvisadas reflexiones y para transmitir a esa persona que por pura sincronicidad enciende su ordenador a miles de kilómetros de distancia y se tropieza con algo escrito aquí que a lo mejor le puede ser de alguna utilidad.
Teniendo en cuenta que estoy más cerca de ser astrofísico que psicólogo, nada de lo que expreso posee el más mínimo valor pedagógico. Por eso y desde la más sincera humildad me disculpo ante el lector por tratar temas cuya única fuente es la experiencia personal. Tengo la inmensa fortuna de contar con tres amigos psicólogos que generosamente comparten sus conocimientos conmigo y con el resto de personas que les rodean. Sus consejos, sus recomendaciones y sus observaciones son las mejores herramientas que he encontrado para entender aunque sea mínimamente eso que llaman vida, cuerpo y mente, y que tan difícil parecen combinar correctamente.
Cuanto más consciente soy de la enorme cantidad de conocimientos que están fuera de mi entendimiento, más interés tengo en leer, investigar y aprender. La parte menos buena de este hecho es que al mismo tiempo descubro que mi ignorancia también crece porque el horizonte es cada vez más amplio y el paisaje muestra cada vez más detalles.
Ya lo dijo Sócrates con aquello de “solo sé que no sé nada” y no porque le faltase sabiduría al filósofo griego sino porque le sobraba humildad y reconocía que nunca se puede saber nada con absoluta certeza.
Me declaro ignorante, repleto de defectos e imperfecciones que poco a poco voy descubriendo pero eso me lleva a enfrentar el reto más importante quizás de mi vida: conocerme.
Termino citando a Krishnamurti: “Si no te conoces a ti mismo, no existe la paz.”

27 febrero, 2015
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Por dentro y por fuera

Dicen que cuando empiezas a ocuparte de tu interior, al mismo tiempo comienzas a despreocuparte por tu exterior.
Me he asomado a mi interior con cautela, con cierto miedo y sobre todo con mucha curiosidad y el paisaje es infinito, maravilloso y, quizás lo más importante, totalmente diferente a lo que siempre he visto ante el espejo.
Lo que siempre ha reflejado el espejo no soy yo. Lo que siempre he visto en las fotos no soy yo. Aquello por lo que todos me identifican no soy yo.
Mi portada ni siquiera puedo asegurar que la haya confeccionado yo. Cuando caes en la cuenta de que no eres lo que dejas ver y cuando eres consciente de que todos los que te rodean son carátulas que sólo envuelven seres maravillosos y únicos, empiezas a sustituir y cambiar emociones. La crítica se convierte en comprensión. La indiferencia se convierte en atención. El juicio se convierte en compasión. Y el miedo, ese gran obstáculo, retrocede ante el amor.
Por eso, ese abismo personal ante el que me asomo se multiplica por todos y cada uno de los que creo conocer y por todos los que no conozco pero tengo la certeza de su profunda belleza interior.
¿Quién soy? ¿Quién eres?
Yo no me identifico con un nombre, con una profesión, ni siquiera con una imagen que ni de lejos muestra lo que soy. ¿y tú? ¿te has planteado realmente quién eres y para qué estás aquí?
¡Asómate por un momento a tu interior! Verás que te olvidas de lo que aparentas ser; verás que tu trabajo no es nada, que no te define. Verás que el espejo ya no refleja lo que hasta ahora creías ver.
Miro hacia dentro y me despreocupo de lo que está afuera. Trato de no dejarme llevar por lo que arrastra y engaña.
Observo esta película que es la vida y quiero participar en ella pero sabiendo que esta vez tengo un papel asignado cuyo guión estoy aprendiendo.

22 febrero, 2015
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Shoot me down

En estos tiempos en los que ya no tenemos tiempo para casi nada.
En estos tiempos en los que ya no tenemos tiempo para escribir una carta.
En estos tiempos en los que ya no tenemos tiempo para casi nada que no esté al alcance de un click.
En estos tiempos en los que no tenemos tiempo para el que está sentado junto a nosotros.




06 marzo, 2014
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anécdota del día

Hoy mientras leía en la calle se me ha acercado una niña:

- Hola, ¿qué es eso? - me preguntó señalando el libro.
- Es un libro.
- ¿Un libro? ¡Vaya rollo!

Y se fue corriendo.

19 diciembre, 2013
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Los años de peregrinación del chico sin color

portada del libro de Murakami
Murakami sigue decepcionándome libro tras libro. 

Esta novela arranca con un argumento bastante interesante y el texto engancha desde muy temprano. Pero el interés va de más a menos hasta terminar con un último tercio catastrófico. Da la impresión de que el autor no supo cómo rematar la historia y optó por el desconcierto y la nada más absoluta.

En mi opinión, Murakami plantea numerosos detalles en la vida del protagonista que incomprensiblemente deja en el aire. Al final cierras el libro con la idea de haber leído una historia incompleta.

Una vez más, me quedo con la sensación de que otro autor habría sacado más partido a esta novela y que Murakami disfruta de mucho ruido y pocas nueces.

16 diciembre, 2013
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"Saber perder" de David Trueba

Portada del libro "Saber perder"
Escribo en caliente. Acabo de terminar de leer esta novela y no quiero dejar para otro día la publicación de mi opinión.
"Saber perder" es de esas novelas que llegan muy adentro, de las que te dejan la vista perdida cada vez que cierras el libro, de las que no tienen un final porque tratan sobre la vida con maravillosa sencillez. Es real, directa, entrañable, sin héroes, no cuenta una historia original ni especialmente atractiva pero está muy bien escrita y mantiene el interés constante hasta el final.
Agridulce con momentos de buen humor pero con un tono general nostálgico y triste que se acentúa según avanza la historia.
Muy recomendable.

17 noviembre, 2013
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A los diecisiete

Parece que fue ayer y ya han pasado 24 años.
Yo tenía apenas 17 y casi terminaba la época de instituto. Era de madrugada y estudiaba para los exámenes finales en aquel escritorio repintado de blanco cuando en la radio pusieron una canción que nunca antes había escuchado. Tuve que parar de estudiar y prestar atención a la maravillosa melodía que casualmente se titulaba "A los diecisiete". ¡Qué recuerdos!

06 octubre, 2013
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Sigo aquí

Pues se me pasó el mes de septiembre y no publiqué en el blog. Eso no ocurría desde que los Beatles sacaron su primer disco allá por el año 1962. Ha llovido desde entonces.
Siento esta falta de participación en mi propio blog, sobretodo por los miles de seguidores que día a día entrar a comprobar si he publicado algo.
No hay excusa que valga ni mal que cien años dure (o algo así), pero lo cierto es que ando con el culo a dos manos. Las perspectivas laborales han sido tan grises en los últimos años que me he metido de lleno en el reciclaje de conocimientos hasta el punto de convertirme de nuevo en universitario. Ahora, después de tanto postgrado y demás parafernalia, he decidido unirme a la legión de autónomos sufridores españoles y tratar de ganar algunos garbanzos por mi cuenta y riesgo aprovechando la recientemente aprobada ley de emprendedores con la que el gobierno pretende solucionar la crisis (jajjaja qué listos son). Se podría decir que ya tengo el permiso de la torre de control y estoy entrando en pista para despegue. A ver cuánta distancia deberé recorrer antes de levantar el vuelo.
Mi nueva etapa freelance (freelance es más chick que autónomo aunque ganas lo mismo) es una actividad profesional donde teóricamente se deben cuidar las formas, la imagen e incluso el pasado social que uno ha derrochado en internet durante todos estos años. Pero como eso no va conmigo, trataré de que mis conocimientos y buen hacer sean suficientes para ganarme la fidelidad de los clientes. El caso es que ahora trabajando por cuenta ajena por las mañanas y de profesional-freelance-autónomo-yomeloguisoyomelocomo por las tardes, me queda un tiempo libre muuuuuy limitado.
Sigo leyendo (eso que no falte nunca) pero ni ganas de publicar reseñas aunque tengo pendiente escribir algo sobre "Amor bajo el espino blanco" que me hizo emocionar hasta soltar alguna lagrimilla.
También me está entreteniendo mucho últimamente la lectura de citas célebres (y no tan célebres) y la confección de imágenes con dichas frases famosas. Las estoy publicando anónimamente en un blog que a través del móvil me permite publicar con un esfuerzo mínimo. Lo llamé frangollo mental y es una modesta combinación de imágenes y letras.
Vuelvo pronto, probablemente con algo que contar sobre "Zoo humano", un entretenido ensayo de un tal Desmond Morris donde pone a parir (siempre científicamente hablando) a la sociedad actual y nuestro desmedido consumismo.
Hasta mañana a las ocho.

02 octubre, 2013
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